Prácticamente he pasado el fin de semana colgado del teléfono atendiendo llamadas (una, exactamente) preguntándome por la situación bursátil; Me veo a mi mismo en Delfos, haciendo competencia a la celebridad local. Claro que no recibiría tanta llamada si supieran que a mi me saltan los stoploss como a todo quisque.

En fin… que cómo está la cosa; Pues para mi concepto, bien. O sea, mal. Quiero decir que ni bien ni mal, sino todo lo contrario. ¿Me voy explicando, no? ¡Ay, si Fibonacci levantara la cabeza!

Un amigo me preguntaba por lo que había hecho el Dow (o los índices americanos en general) el jueves. Esto era el viernes por la mañana, y no habíamos visto lo mejor. Os adjunto un gráfico en barras de 15 minutos para que veáis el descojono generalizado que se vive en la calle del muro y aledaños, pero en resumen es algo así: ‘¿Que estamos bajando un 4%? ¡Pues lo subimos a un 7%!’; ¿Que subimos un 1%? ¡Pues lo bajamos un 4%!’. Así, con dos cojones.

No es que tenga muchas explicaciones para dicho temita, pero si tuviera que elegir una diría que el asunto es que no hay particulares en el mercado. Y me explico: creo que ahorita mismo el mercado está copao por los profesionales, mientras un reducido grupo de pollos, francotiradores, ludópatas irredentos y flotaos permanecen en él llevados por oscuras e inconfesables razones. La señora María, el camionero que ha tenido desde hace años quince mil euros invertidos animado por su ‘director’ de banco o el jubilado al que no le va estar a pie de obra comentando cómo ponen el forjado, han desaparecido del mapa. Y todos éstos son legión. Y cuando la cosa sube no hay quien los pare, y verdaderamente aguantan y alimentan un mercado alcista. Ni los hedge funds los bajan del burro, y tienen que seguir la senda marcada por la señora María y sus colegas.

Ahora no. Ahora la señora María bien ha sacado la pasta de los ‘mercados regulados y reglamentados’, bien se ha quedao con cara de media polla mirando sus criterias, coloniales, astrocs, ercroses o similares, y sin ganas ningunas de volverse a meter en fregaos. Es tiempo de profesionales.

Los ‘pros’ ahora sí pueden mover las cosas a su antojo. Y lo hacen. No veo otra explicación a la volatilidad que hay en los mercados. Yo, por mucho que me empeñe, no puedo hacer subir el dow un 11% desde mínimos intradía, pero evidentemente hay quien puede… no sé si son actuaciones concertadas, lobbys secretos o logias masónicas. Pero lo hacen. Sin noticias de por medio ni pollas en vinagre. Lo hacen porque sí, porque quieren y porque es el negocio. Comprar en mínimos y vender en máximos, suben los precios y los bajan, a lo Juan Palomo.

Así pues, ésto es lo que yo creo, y aunque no tengo porqué estar en lo cierto, estoy tan seguro de ello como de que los retrocesos de Fibonacci son mano de santo.

Hala majos, hasta más leer.

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