Sí señor. Ya lo dijo el presidente Rodríguez: ‘estamos en la Champions league de la economía’. El sistema financiero tiene lepra, se cae a cachos y aquí continuamos en la perenne felicidad de ‘los mundos de Yupi’.

En Alemania el gobierno acude en ayuda de Hypo Real State, la mayor entidad hipotecaria del País. La francesa BNP compra Fortis. Unicredit amplía capital para intentar solucionar sus problemas de liquidez. Irlanda amplía las garantías para los depositantes. La administración inglesa deja ver que acudirá al rescate de entidades con problemas entrando en su capital por medio de la compra de títulos, al igual que Alemania.

Y aquí, como decía, seguimos en los mundos de Yupi. Antes eran los malvados americanos los que tenían un problema: aquí no hay subprimes, la banca provisiona mazo y to er mundo e güeno. Parece que ahora nuestros vecinos europeos empiezan a decir lo que ya sabían hace tiempo y no pueden esconder más: que están jodidos. Pero España, otrora imperio donde no se ponía el sol, sigue impertérrita con el mentón levantado al frente, orgullosa de su sistema financiero. Semos cojonúos. Qué tontos que son los extranjeros, jaté tú, les pasa de tó.

Con España no va eso de la economía global. Como somos una jodida potencia, también somos inmunes a la crisis, ¿que no?. Pues va a ser que no. La cuestión no es tanto como que vaya a quebrar éste banco o aquella caja de ahorros; La cuestión es que, aún evitando dichas situaciones, ni ahora se presta dinero a empresas y a consumidores, ni se va a prestar en un tiempecito… y ese tiempecito no debería ser muy largo, porque la banca es muy importante, pero no menos importante es el gremio de escardadores de cebollinos o los lavadores de apio. A lo mejor no cae una caja, pero puede que la cascada de empresas que cierren sus puertas sea abracadabrante, y el 90% del tejido productivo español está formado por Pymes.

Quizás, y solo quizás, inyectar liquidez desaforadamente al sistema bancario solamente sirva para que éste capee la crisis que ha creado, mientras caen empresillas y empresonas como brevas maduras a consecuencia de ver cortadas sus líneas de crédito. Y se me ocurre pensar que quizás, y solo quizás, las inyecciones de liquidez debieran tener una contrapartida clara por parte de los bancos, y que dichas partidas estuvieran controladas en origen y aplicación. Oséase, que si el estado le da pasta a un banco, que el banco tenga la obligación de canalizarla al sistema productivo bajo un control férreo. Que mande la guita a la calle, vamos, y que no se la guarde hasta que escampe cual avaro medieval.

La situación me asusta, y antes que dejar que la administración española me proteja ya si eso lo voy haciendo yo. Y es que, cada vez que el excelentísimo vicepresidente económico Solbes o su jefe hablan, sube el pan.  Solo hace falta tirar de hemeroteca para darse cuenta que mienten como bellacos.

Pues eso, lo dicho: que estamos de puta madre y no hay de qué preocuparse. Y ahora vas y lo cascas.

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